Entre sus senderos silenciosos descansan hombres que, en vida, respondieron al llamado más exigente: proteger a otros, aun a costa de la propia vida. Hoy, este espacio se erige como símbolo vivo del sacrificio y la vocación que definen al Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá.
En este camposanto reposan antiguos comandantes y, especialmente, los héroes de la Tragedia del Polvorín de 1914, ocurrida el 5 de mayo de 1914. Aquella jornada marcó para siempre la historia nacional, cuando un grupo de bomberos enfrentó un incendio en un depósito de explosivos. Su decisión evitó una catástrofe mayor, pero selló su destino en un acto de valor que aún resuena más de un siglo después.
Cada tumba cuenta una historia. No hay monumentos grandilocuentes, pero sí un profundo significado: el de vidas entregadas con disciplina, coraje y un compromiso inquebrantable con la comunidad.
