Los constantes incendios que durante años afectaron a la ciudad de Panamá y ocasionaron cuantiosas pérdidas materiales motivaron a sus habitantes a organizarse para enfrentar el fuego de manera estructurada. Como resultado de esta necesidad, en noviembre de 1887 se dio un paso histórico con la creación del primer cuerpo de bomberos del país.
Para ello, se conformó inicialmente la Junta Orgánica del Servicio de Bombas contra Incendios, responsable de coordinar los esfuerzos y recursos destinados a la adquisición de equipos básicos como mangueras, escaleras, hachas y bombas de extinción. Esta iniciativa contó con el respaldo solidario de comerciantes, propietarios y ciudadanos comprometidos con la seguridad de la ciudad.
Gracias a esta colecta comunitaria, se logró organizar formalmente el Cuerpo de Bomberos de Panamá, institución que nació del esfuerzo conjunto del pueblo panameño. Como parte de los primeros avances, se adquirieron dos bombas contra incendios, denominadas “Internacional” y “China”.
La Bomba China recibió este nombre en reconocimiento al significativo aporte del elemento asiático, que se destacó como uno de los principales contribuyentes para la adquisición del equipo y la puesta en marcha del naciente cuerpo de bomberos. Su contribución fue clave para dotar a la ciudad de los recursos necesarios para enfrentar los incendios y proteger vidas y bienes.
Este acontecimiento marcó el inicio de una institución que con el paso del tiempo se consolidó como un pilar fundamental de la seguridad ciudadana, reafirmando su vocación de servicio y su origen profundamente comunitario.
